jueves 24 de noviembre de 2011

Me mira con sus ojillos pequeños de un color verde que se esconde en una mirada triste.
En apenas unos segundos consigue clavarlos en los míos, y algo inexplicable se remueve en mi pecho. Siento esa necesidad de acercarme más, para que me vea y no sienta miedo.
Ella lo nota y yo lo sé, todo va a ir bien, no te preocupes.
Y no lo hace, confía en mis palabras y me hace sentir que es real. Sus ojos vuelven a hablar y no tienen ningún miedo en mostrar esa inocencia y ternura que por un momento le hacen parecer vulnerable, pese a los años.
Cojo su mano y la aprieto fuerte, y ella hace lo mismo, mira sí que tengo fuerza. Y es cierto, siempre tiene fuerza aun cuando podría no tenerla.



1 rarezas de más:

  1. Me ha resultado triste... Al principio parecía como si hablases de una gacelilla asustada; luego ya me suscitó la idea de una abuelita =)

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